15 febrero, 2007
Restaurante Agualva
Hoy ha sido una jornada especial. Uno de los amigos que tengo en la isla Terceira me ha invitado a comer. Me ha llevado a un sitio de lo más pintoresco. El techo estaba recubierto de sombreros y gorras que han ido dejando los visitantes, también había muchas placas de matriculas de coches americanos y bolígrafos colgando de cuerdas, como si fueran guirnaldas o espumillón.

Fotos de gente desconocida para mi pero que muy importantes para ellos, con el dueño, con la dueña, entre ellos, algún militar de alta graduación americano.

Lo más curioso de todo , el restaurante no admite gente de la calle. Tiene no mas de 30 metros cuadrados, allí comimos 15 personas, todas pertenecientes al grupo de mediodía de la sexta feira. Curioso. Allí la comida es por toca, tienen todos los día de la semana reservados por grupos de amigos, peñas culturales, de carnaval, de pescadores, religiosos, etc, y no pueden admitir a nadie mas.

Mi amigo me contó que el lleva acudiendo todos los viernes al mediodía, ( sexta feira), desde hace más de veinte años y que para invitarme a mi le tuvo que pedir permiso a los catorce amigos del grupo. Que compañerismo, que amistad se respiraba, yo creía que eso ya no existía, me llené de una energía extraña, como no recuerdo antes. ¡Ah!, y la comida, comida típica portuguesa, que estaba para quitarse el sombrero, pocas veces he comido cosas tan sencillas y tan magníficamente preparada, vamos, ahora entiendo porque hay tantos colgando del techo, si me hubiera llevado la gorra la hubiera tenido que dejar allí.

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Escrito por: Forastero en 8:32 p. m. | Enlace permanente |


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