10 septiembre, 2006
Hoy es Domingo

Cuando observo lo rapido que se me pasan los dias pienso en la inevitable marcha del tiempo. Lo aprecio principalmente en los ruidos. Por las mañanas el suave canto de los pajaros me endulzan mi despertar. A continuación Lupita, con dos o tres de sus potentes ladridos me avisa de que ya la gente anda por las calles. Luego todo es rutina, me preparo mi café, mis tostadas...
Hasta que no vuelvo del trabajo a las cinco o seis de la tarde y desconecto mi mente no soy capaz de apreciar que, lamentablemente para nosotros los hombres, nuestra vida pasa por el discurrir diario de un tiempo que vendemos al mejor postor.
A veces añoro aquellos tiempos en los que no vendíamos tiempo, apurábamos hasta las ultimas horas en oler el perfume de las flores, en observar los colores del arco iris, en intentar comprender lo que nos rodeaba, en jugar. Jugar, que gran palabra. ¡Que tiempos aquellos en los que corríamos por el "campito Molía" persiguiendo mariposas, arrancando gamones, con toda nuestra inocencia al aire. Aunque no estuve contigo en esa etapa, yo también fui un niño con el alma blanca.
 
Escrito por: Forastero en 9:36 p. m. | Enlace permanente |


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