09 diciembre, 2006
Burros
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

— Tiene acero...

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

( Platero y yo. Juan Ramón Jiménez)

Desde este blog les quiero rendir un profundo sentimiento de admiración a estos nobles animales. Son tan tiernos. Cuidemoslos. Ellos lo han dado todo por nosotros.
 
Escrito por: Forastero en 2:46 p. m. | Enlace permanente |


3 Comentarios:


at 3:56 p. m., Anonymous Anónimo

ooh!que monada

 

at 12:49 a. m., Anonymous Anónimo

si estos animales son muy tiernos,y quedan pocos,tenemos que cuidar que no se extingan porque ya no veo muchos

 

at 6:34 p. m., Anonymous Anónimo

me encantan estos animales
son tan tan ingenuos
se diría que son muy sensibles al hombre

 


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